domingo, 21 de junio de 2015

15 LA ADICCIÓN A LA MARIHUANA

A diferencia del alcohol, la marihuana es una sustancia ilegal, sin embargo estadísticamente es la sustancia ilegal de mayor consumo en los Estados Unidos y en el mundo, adicionalmente se trata de la primera droga de abuso con la cual inician los consumidores asiduos antes de pasar a sustancias más potentes (Diaz & Fernandez, 2013; Hasin et al., 2015; Mendoza, Romero, Mendoza, & Posada, 2015; Scoppetta Díaz-Granados, Pérez Gómez, & Muñoz, 2013). 

La marihuana se obtiene de las hojas, las flores y los tallos de una planta de origen Hindú llamada Cannabis sativa. La molécula activa principal es un canabinoide, una molécula relacionada con los fosfolípidos de membrana por lo que puede atravesar la barrera hematoencefálica a pesar de ser una molécula de gran tamaño. La molécula en si se denomina delta-9-tetrahidrocanabinol o THC por sus siglas en el nombre principal. Los efectos de la marihuana dependen de la concentración de THC, los cuales dependen a su vez de la concentración en el Cultivar específico empleado para fabricar la dosis, y de la cantidad de dosis administradas por unidad de tiempo. En pequeñas dosis el TCH provoca euforia y sensación de bienestar, pero a mayores concentraciones se generan alucinaciones y paranoia con eventos de ansiedad tan fuertes que llegan al pánico.

Al igual que con el alcohol el síndrome de abstinencia fisiológico no es demasiado severo y la limpieza puede realizarse en poco tiempo . Se caracteriza por incapacidad para descansar, irritabilidad, ansiedad leve, insomnio, nausea y calambres en las articulaciones. El verdadero problema es la dependencia psicológica por retroalimentación positiva, que usualmente provoca que el consumidor regrese independientemente que su fisiología no dependa de la sustancia. Estudios sugieren que los exocanabinoides de la marihuana pueden causar efectos a largo plazo en los cerebros de individuos adolescentes (Rey, Martin, & Krabman, 2004; Schneider, 2008; Vandrey & Budney, 2015).

15.1 Mecanismo de acción de la marihuana

Al ser una droga ilegal, la investigación sobre los mecanismos de acción de la marihuana ha sido un problema por décadas, por lo que el entendimiento de sus mecanismos moleculares aún se encuentra en pañales (Davies & Graham, 1980; Di Marzo & Matias, 2005; Freeman et al., 2014; Martin & Wiley, 2003).

Los endocanabonoides se sintetizan a partir de lípidos de membrana "morado" cuando la neurona postsináptica se estimula demasiado por ingreso del ion calcio(2+). Los endocanabinoides una vez sintetizados "azul" viajan por la sinapsis para unirse a los receptores (CB1), los cuales bloquean los canales de calcio(2+) de la neurona presináptica bloqueando la comunicación entre las neuronas sensoriales. El canabinoide mas relevante en la marihuana es el tetrahidrocannabinol “THC” aunque no es el único.

A pesar de que el THC puede atravesar libremente la barrera hematoencefálica, estos se unen en su tejido de blanco a receptores específicos que inducen la liberación de dopamina en los núcleos de recompensa del cerebro.

La verdadera pregunta es ¿y porque tenemos esos receptores? Una respuesta evolucionista es que estos deben haber evolucionado como parte del mecanismo natural de recompensas del cerebro durante millones de años, lo cual trae al menos dos consecuencias procedimentales: (1) Deben existir endocanabonoides, los efectores naturales para los receptores de THC que inducen la liberación normal de dopamina y (2) que otros mamíferos también deben poseer endocanabinoides.

Lo anterior permite hipotetizar la existencia de los endocanabonoides y emplear modelos biológicos para la investigación. La búsqueda no fue sencilla, se emplearon cientos de moléculas para ver cual tenía alta afinidad con los receptores de THC en conejillos de indias hasta que dieron con una. La molécula fue denominada anandamida, molécula propia del cuerpo que se libera cuando el cuerpo experimenta estados de concentración que inducen experiencias semejantes a las de fumar marihuana, aunque menos potentes y relacionadas al medioambiente.

El mecanismo de acción de los endocanabinoides es el de un freno de mano para señales del dolor. Los receptores de endocanabinoides se ubica en la materia gris de la médula y el tallo cerebral, donde regulan las señales de dolor. Los endocanabinoides son producidos por una neurona postsináptica de transmisión sensorial cuando se encuentra sobreexitada, los endocanabinoides atraviesan libremente la membrana postsináptica y viajan por la sinapsis a los receptores endocanaboniudes. Cuando la pareja efecto-receptor se acopla, los receptores bloquean los canales de sodio evitando que la neurona presináptica descarge neurotransmisores de dolor creando un efecto analgésico.

Al igual que con los opioides, si la pareja efector-receptor permanece ensamblada por demasiado tiempo, los receptores son endocitados y destruidos en las vesículas de tráfico de ser necesario, lo cual conlleva al síndrome de abstinencia permanente o anhedonia, el cuerpo pierde el potencial de ser activado por los endocanabinoides por lo que tenderá a sentir más dolores en estado de normalidad que antes de haber iniciado el consumo.

15.2 Efectos del uso a largo plazo de la marihuana

La marihuana es capaz de inducir síndrome de abstinencia agudo por refuerzo negativo, pero también el síndrome de abstinencia crónica por degradación de los receptores de endocanabinoides, lo cual desencadena anhedonia, que es una degradación de la capacidad natural para sentir los andocanabonoides naturales (Celofiga, Koprivsek, & Klavz, 2014). La anhedonia está enlazada a la dependencia positiva conectada al sistema límbico y las emociones, lo cual crea el enganche a largo plazo.

Adicionalmente existe una serie de efectos secundarios relacionados con otras moléculas asociadas a la marihuana, las cuales dependen del mecanismo de dosificación. Los efectos nocivos de la marihuana están directamente relacionados a su mecanismo usual de administración, fumar. No es de sorprender entonces que los mismos peligros que se asocian al cigarrillo estén unidos al consumo de marihuana con una pequeña diferencia, la formación del cachos “cigarrillos de marihuana” de marihuana no está realizada por profesionales, y al emplearse cualquier papel y aditivos no estandarizados, la proporción de sustancias carcinogénicas en el humo de marihuana es usualmente más grande, especialmente de alquitrán (Callaghan, Allebeck, & Sidorchuk, 2013; Huang et al., 2015; Volkow, Baler, Compton, & Weiss, 2014; Zhang et al., 2015).

Como resultado, los fumadores de marihuana a pesar de consumir menos cigarros al día que un fumador de tabaco, acumulan estadísticamente tres veces más alquitrán en sus pulmones, y cinco veces más monóxido de carbono fluyendo en la sangre. El monóxido de carbono se une irreversiblemente a la hemoglobina, disminuyendo el poder respiratorio de la sangre con independencia a los pulmones, en otras palabras, aunque los pulmones no fueran lastimados por el alquitrán, deberían trabajar más fuerte debido a que la sangre puede trasportar menos oxígeno. El alquitrán por otra parte es una de las moléculas carcinogénicas más importantes, si no es que la más importante en el humo de los cigarrillos legales del tabaco, y eso que estos cigarros legales si poseen filtros contra el alquitrán. Los cigarros de la marihuana no tienen filtros, lo cual explica el flujo de alquitrán.

El THC también puede consumirse por ingestión, pero el hígado degradará una gran cantidad, por lo cual la marihuana en pasteles genera efectos más lento, con menor intensidad, pero también con mayor seguridad ya que no afectas negativamente tus tejidos con gases de combustión carcinogénicos.

El THC tiene similitudes estructurales con el estradiol, en consecuencia tiene efectos endocrinos opuestos a la testosterona (Hillard, 2015; Takeda, 2014). En los hombres reduce la cantidad de testosterona y la producción de espermatozoides, mientras que en las mujeres altera los ciclos menstruales creando irregularidades en su ciclo. Sin embargo no todo es malo, si se dosifica la marihuana de forma legal y regulada medicamente se convierte en un analgésico efectivo, así como un inductor del apetito en individuos que sufren tratamientos por radiación contra algunos tipos de cáncer y los que sufren los efectos del VIH en su fase de SIDA (Naguib & Foss, 2015; Parmar, Forrest, & Freeman, 2016).

15.3 La marihuana sintética

Los cannabinoides sintéticos se refieren a un número creciente de compuestos químicos artificiales que alteran la mente, que se rosean sobre material vegetal seco o desmenuzado, para ser fumado (como incienso herbal). También pueden ser vendidos en forma líquida para ser vaporizados e inalados en cigarrillos electrónicos y otros aparatos (inciensos líquidos). Estos químicos son llamados cannabinoides porque pertenecen a la familia de compuestos químicos encontrados en la planta de marihuana. Debido a esta similitud, los cannabinoides sintéticos algunas veces son llamados, engañosamente, "marihuana sintética" (o "fake weed"), y son publicitados con frecuencia como alternativas legales y "no peligrosos" de la marihuana. Pero de hecho, pueden afectar el cerebro mucho más potentemente que la marihuana; los efectos verdaderos pueden ser impredecibles y en algunos casos, severos o hasta fatales (Castaneto et al., 2014; Hermanns‐Clausen, Kneisel, Szabo, & Auwärter, 2013; Mesa & Bello, 2015; Musshoff et al., 2014; Tortajada, San Miguel, Domenech, Cucarella, & Aliño, 2015).

Los productos cannabinoides sintéticos son frecuentemente etiquetados "no son para el consumo humano". Las etiquetas también frecuentemente dicen que contienen materiales "naturales" tomados de una variedad de plantas. Sin embargo, la única parte de estos productos que son naturales son los materiales de planta seca. Exámenes químicos muestran que los ingredientes activos, alterante de la mente en los compuestos de cannabinoides son hechos en laboratorios (Castaneto et al., 2014; Hermanns‐Clausen et al., 2013; Mesa & Bello, 2015; Musshoff et al., 2014; Tortajada et al., 2015).

Los cannabinoides sintéticos pertenecen a una clase de drogas llamadas "nuevas sustancias psicoactivas" ("new psychoactive substances" – NPS). Las NPS son sustancias psicoactivas no reguladas que se han vuelto recientemente asequibles en el mercado y están supuestas a imitar los efectos de las drogas ilegales. Algunas de estas sustancias pueden haber estado en circulación por muchos años pero han reingresado al mercado en forma de compuestos químicos alterados o a su creciente popularidad. Los fabricantes venden estos productos de inciensos herbales en paquetes coloridos de papel metalizado, y productos similares de inciensos líquidos, como otros líquidos de cigarrillos electrónicos, en botellas plásticas. Estos productos se ofrecen bajo una amplia variedad de marcas. En años recientes, "K2" y "Spice" eran las marcas más comunes. Ahora se pueden encontrar cientos de marcas distintas, como "Joker", "Black Mamba", "Kush" y "Kronic" (Castaneto et al., 2014; Hermanns‐Clausen et al., 2013; Mesa & Bello, 2015; Musshoff et al., 2014; Tortajada et al., 2015).

Por muchos años, ha sido muy fácil comprar mezclas de cannabinoides sintéticos en tiendas de drogas parafernalia, tiendas de novedades, estaciones de gasolina y a través del internet. Pero como los compuestos químicos usados tienen un alto potencial de abuso y ningún beneficio médico, las autoridades han hecho que sea ilegal vender, comprar, o tener en posesión cualquiera de estos compuestos. Sin embargo, los fabricantes continúan de sobre pasar estas leyes cambiando las formulas químicas de sus mezclas. Es probable que el acceso fácil y la creencia que los cannabinoides sintéticos son "naturales", y por lo tanto inofensivos, haya contribuido a su popularidad creciente entre los jóvenes. Otra razón para su uso es que muchos de los compuestos químicos usados en estos productos no son fácilmente detectados en las pruebas estandarizadas de drogas (Castaneto et al., 2014; Hermanns‐Clausen et al., 2013; Mesa & Bello, 2015; Musshoff et al., 2014; Tortajada et al., 2015).

Los cannabinoides sintéticos actúan en los mismos receptores celulares del cerebro que el delta-9-tetrahydrocannabinol (THC), el ingrediente de la marihuana que altera la mente. Hasta ahora, ha habido pocos estudios científicos sobre los efectos de los cannabinoides sintéticos en el cerebro humano, pero los investigadores saben que varios de estos compuestos se unen más fuertemente a los receptores celulares que el THC de la marihuana, por lo que podrían producir efectos más fuertes. Las consecuencias adversas para la salud podrían ser impredecibles. Como la composición química de muchos cannabinoides sintéticos es desconocida y/o cambiante de un lote a otro, es muy posible que estos productos contengan sustancias que causan efectos dramáticamente diferentes de los que espera el consumidor. Los consumidores de los cannabinoides sintéticos reportan varios efectos similares a los efectos producidos por la marihuana, tales como: Emociones elevadas; Relajación; Percepción alterada—conciencia aumentada de las condiciones y objetos circundantes; Síntomas de psicosis—delirios o pensamientos desorganizados o desconectados de la realidad; Ansiedad extrema; Confusión; Paranoia—extrema e injustificada desconfianza de otros; Alucinaciones—sensaciones e imágenes que parecen reales pero no lo son. (Castaneto et al., 2014; Hermanns‐Clausen et al., 2013; Mesa & Bello, 2015; Musshoff et al., 2014; Tortajada et al., 2015)

Las personas que han usado cannabinoides sintéticos y han sido llevados a salas de emergencia han mostrado varios efectos severos, que incluyen: Aumento del ritmo cardiaco; Vómito; Comportamiento violento; Pensamientos suicidas (Castaneto et al., 2014; Hermanns‐Clausen et al., 2013; Mesa & Bello, 2015; Musshoff et al., 2014; Tortajada et al., 2015).

Los cannabinoides sintéticos también pueden subir la presión arterial y reducir el suministro de sangre al corazón, al igual que daños a los riñones y convulsiones. El uso de estas drogas está asociado con un número creciente de muertes.

15.4 Los ganchos de consumo

Si bien la marihuana es ilegal, sus efectos en sí no son tan graves o marcados como los de otros tipos de sustancias, su síndrome de abstinencia puede superarse sin mayores dificultades, sin embargo hay que recordar que el expendedor desea ganar dinero, y al ser una sustancia ilegal, esta puede mezclarse con otras drogas fuertemente adictivas, de esta forma una posible forma de adquirir mas clientes permanentes es vender mezclas de marihuana con bazuco, pues este último es absolutamente adictivo en comparación con la marihuana, combinación que en las calles de Bogotá hacia mediados de la década del 2010 es denominada muy apropiadamente DIABLO.

Sin embargo aun cuando el expendedor no sea mañoso y comience vendiendo únicamente marihuana, el panorama no es para nada alentador. Estudios a largo plazo de estudiantes de secundaria y sus patrones de uso de drogas muestran que muy pocos de ellos llegan a usar otras drogas ilegales sin haber usado primero la marihuana. Por ejemplo, el riesgo de usar cocaína es mucho mayor para las personas que han probado marihuana en comparación con las que nunca la han probado. El consumo de marihuana pone a los niños y jóvenes en contacto con personas que usan y venden esta y otras drogas. En este sentido, sí existe mayor riesgo de que los jóvenes que usan marihuana estén más expuestos y tengan mayor tentación de probar otras drogas (la Haye, Green, Kennedy, Pollard, & Tucker, 2013; Savage, King, Clark, & Cropsey, 2017).

En este caso la causalidad no es biológica o química, sino meramente social, quien vende marihuana vende otras drogas más potentes, así que el paso de la una a la otra es causada no por el canabinoide en sí, sino por la proximidad social dada por los expendedores, que aconsejan el consumo de sustancias más fuertes, y una vez que han localizado a individuos vulnerables a los cuales pueden explotar con mayor facilidad.

15.5 La legalización

Dado lo anterior, el debate de la legalización se hace particularmente pertinente, si se legaliza la marihuana, que no es lo mismo que legalizar todas las drogas, se arrebata una puerta de entrada a las drogas, aunque claro esto no eliminaría el problema, pues igual hay adictos a drogas legales. En la actualidad su uso legal ha sido permitido para fines medicinales por sus efectos analgésicos en Colombia u otros países del mundo. En noviembre de 2015, mediante Decreto Presidencial fue aprobada y legalizada la producción y comercialización de cannabis con fines medicinales y científicos. El 25 de mayo de 2016 el congreso de la república (Cámara de Representantes, Senado y cooperación de él joven Juan Jose Arredondo Zapata), han legalizado el uso medicinal del cannabis con el fin de ampliar el marco legal y blindar jurídicamente el decreto presidencial de Noviembre de 2015.

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