lunes, 22 de junio de 2015

18 ADICCIÓN A LOS ALUCINÓGENOS

Los alucinógenos pueden ser considerados un subtipo de estimulante si poseen efectos sobre el sistema nervioso simpático mediante la liberación de epinefrina y norepinefrina, a pesar de esto su característica de agrupación depende de la fuerte desconexión que causan entre el cerebro y el sistema sensorial. El cerebro interpreta los efectos de estas sustancias como si se tratara de estímulos visuales o auditivos tan intensos como si se tratara de fenómenos reales, así como alteraciones de los núcleos de recompensa a través de la dopamina que induce sensaciones de placer físico y emocional (Harner, 1973; Nichols, 2004; Schultes & Hofmann, 1973).

Estas drogas se hicieron famosas en los 60s por lo que reciben un nombre más idiosincrático, las drogas psicodélicas. En la naturaleza existen al menos seis moléculas conocidas. Entre las más conocidas son la mezcalina que se produce a partir del cactus de peyote; y la psilocibina que se obtiene en algunos hongos. Los hongos son particularmente peligrosos debido a que es fácil confundir los hongos psilocibinógenos con otros que son extremadamente venenosos. También existen formas sintéticas más potentes como el LCD “ácido lisérgico de dietilamida” mejor conocido como ácido; y el MDMA que se produce popularmente bajo el nombre de éxtasis.

Estas drogas mejoran la actividad de la serotonina, norepinefrina y acetilcolina. La ruta de neurotransmisores placenteros es diferente, lo cual explica los efectos alucinógenos, pero para el caso de la mezcalina su efecto sobre los receptores de norepinefrina implican un estímulo sobre el sistema nervioso simpático activando la respuesta de Combate o Escape. Si la molécula no imita la norepinefrina o no estimula su receptor, los efectos fisiológicos de los drogas psicodélicas no son particularmente dañinas para el sistema cardiorespiratorio, pero las distorsiones de la realidad y la desconexión entre los sentidos con el cerebro se crean comportamientos que pueden ser particularmente peligrosos. Adicionalmente nada asegura que la alucinación sea placentera, por lo que el consumidor puede verse encerrado en un “mal viaje”.

Los síntomas de un “mal viaje” incluyen paranoia, pánico, depresión y confusión. La tolerancia a las drogas alucinógenas se desarrolla de forma rápida y cruzada, por lo que el consumo de un alucinógeno crea tolerancia a los demás.

El síndrome de abstinencia fisiológico de las moléculas que no estimulan el sistema nervioso simpático son poco claros, pero si se genera dependencia psicológica debido a la estimulación de los núcleos de recompensa del hipotálamo. Entre los estimulantes el éxtasis merece particular atención, debido a sus efectos fisiológicos y a la facilidad de su síntesis, por lo que su consumo tiende a popularizarse con gran rapidez. Los efectos del éxtasis incluyen una emoción de paz interna y comunitaria, por lo que se la ha denominado la “droga de la paz”.

El éxtasis también estimula la norepinefrina activando al sistema nervioso simpático y la respuesta de Combate o Escape. Los individuos experimentan una resistencia aumentada, lo cual permite bailar toda la noche, aunque sufriendo en algunas ocasiones de deshidratación y golpe de calor. La deshidratación es particularmente problemática ya que el alcohol es un deshidratante, cuando ambas cosas se mezclan se puede causar la muerte por desequilibrios osmóticos en el cerebro.

Cuando los efectos sobre la serotonina decaen se genera una carencia de serotonina basal desencadenando un síndrome de abstinencia caracterizado por depresión y ansiedad, así como nausea, vómito y pereza. Otros problemas relacionados con el éxtasis son sustancias contaminantes o aditivas que se encuentran en las píldoras como cafeína purificada, efedrina y pseudoefedrina. En algunos casos se han encontrado sustancias verdaderamente venenosas como la estricnina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario