domingo, 31 de mayo de 2015

12 FISIOLOGÍA DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL HUMANO



En el modelo siguiente tenemos un corte medio sagital del cerebro humano, es la visión típica de los modelos dibujados en dos dimensiones para el cerebro humano. Aunque la mayoría de las partes son bastante iguales al idioma español, las referentes al tallo cerebral "brainstem" reciben otros nombres: midbrain "mesencéfalo" y pons "tronco cefálico". 

Ya hemos descrito varias de las principales regiones del sistema nervioso central con algunas de sus funciones principales. Ahora analizaremos más a fondo algunos detalles relacionados con su funcionamiento. El cerebro se encuentra involucrado en actividades coordinadas del comportamiento humano, y por lo tanto se considera como un sistema de integración. En general se pueden describir tres conjuntos de funciones básicas: motivación; aprendizaje y memoria; y comunicación.

Como sistema motivacional es responsable de crear un empuje a base de emociones para distintos comportamientos y actividades humanas, las cuales pueden ser socialmente aceptadas o no, el punto real es satisfacer necesidades básicas como conseguir energía, reproducirse o simplemente sobrevivir. Como sistema de memoria y aprendizaje permite que la información sensorial y las emociones puedan almacenarse para crear respuestas mucho más rápido.

Como sistema de comunicación refiere a los mecanismos de comunicación complejos como el habla o el lenguaje escrito. Muchas de estas funciones dependen del tallo cerebral. El cerebro también hace parte del sistema endocrino, no solo por las funciones paracrinas de la mayoría de los neurotransmisores, sino porque algunas de sus partes segregan verdaderas hormonas, las cuales pueden movilizarse por el sistema circulatorio a otras regiones del cerebro, regulando entre otras el crecimiento, el desarrollo sexual, los comportamientos e incluso, manifestaciones no cerebrales de las emociones, especialmente en el tracto gastrointestinal o en el sistema cardíaco. Estas manifestaciones extracerebrales de las emociones fueron las que en la antigua Grecia llevaron a filósofos de la talla de Aristóteles a pensar que el corazón o el estómago se encargaban del pensamiento.

Referencias generales: (Bear et al., 2006, 2007; Belk & Maier, 2013; Blumenfeld, 2011; Brusca et al., 2003; Cleveland et al., 2013; Duane, 2014; Goodenough & McGuire, 2012; Hoefnagels, 2015; Kandel et al., 2000; Kardong, 2011; Karp, 2013; Mason et al., 2014; Moore, 2006; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shepherd, 1994; Simon et al., 2013; Snell, 2010; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013; Stern et al., 2008; Waxman, 2013; Wayne, 2009)

12.1 Función endocrina o función nerviosa

Nosotros los humanos tenemos la tendencia a querer separar estructuras que funcionan de forma integrativa, este es el caso de los sistemas nervioso y endocrino. Generalmente por sus descripciones puramente anatómicas se los podría considerar como cosas completamente diferentes, un órgano es eléctrico y el otro es químico, pero tales distinciones son meramente apariencias.

Las neuronas son células con función glandular esencialmente, su alargamiento y procesos iónicos son adaptaciones secundarias de un tejido que originalmente debía ser paracrino-endocrino y aún lo es. Como evidencia de esto tenemos al hipotálamo, una región del cerebro que manifiesta bellamente  la función glandular endocrina y la función nerviosa de potenciales de acción.

En el modelo anterior podemos apreciar la pretensión algo simplista de separar las dos funciones de control en dos tipos de sistemas diferentes, a la izquierda se encuentra la función endocrina en la que una glándula descarga a la sangre, la cual transporta al tejido a ser afectado. A la derecha tenemos una neurona que mediante un potencial de acción "impulso nervioso" afecta al tejido al final. Por ningún lado se menciona que la neurona también descarga compuestos químicos, ya sea de forma cercana "paracrina" o a la sangre "endocrina".

La definición de un órgano endocrino es que es un sistema de glándulas que descarga sus mensajeros químicos llamados hormonas al torrente sanguíneo, ya que carecen de conductos propios independientes. En este sentido cabe hacer notar la existencia del sistema de vasos porta entre el hipotálamo y la hipófisis, el cual es un conducto sanguíneo que permite una comunicación por sustancias que fungen simultáneamente como hormonas o neurotransmisores dependiendo del punto de vista.

Una vez que el hipotálamo activa a la hipófisis y la pituitaria, estas funcionan como órganos endocrinos liberando hormonas que reguilan procesos en el resto del cuerpo por medio de los vasos sanguíneos. A este nivel, los compuestos químicos son poco diferenciables y se clasifican como reflejos neuroendocrinos para representar una función íntimamente relacionada. Algunas hormonas-neurotransmisores empleados en este punto son la arginina, la vasopresina y la oxitocina.

Todos los vertebrados poseen un hipotálamo, haciéndolo uno de los órganos neuronales más antiguos, y en los seres humanos es del tamaño aproximado de una almendra. A pesar de su pequeño tamaño domina fuertemente las funciones “más avanzadas” del cerebro, coordinando señales provenientes de los sentidos a través del tallo cerebral, así como procesos de aprendizaje. La razón de que un órgano del tamaño de una almendra domine sobre los lóbulos frontales del pensamiento analítico son simples, el hipotálamo está allí para organizar funciones y reflejos vitales, regulando la homeostasis del cuerpo y enviando señales al resto del cerebro para mantener la homeostasis, en este sentido el hipotálamo presta atención a lo básico, todo lo demás son solo lujos.

El hipotálamo debe estar en contacto directo con la sangre para poder medir la cantidad de muchos compuestos químicos relevantes para mantener la homeostasis, pero que regularmente se encuentran excluidos del cerebro por medio de la barrera hematoencefálica. Para ello, algunos nódulos hipotalámicos denominados órganos circunventriculares poseen fenetras “poros” en su barrera hematoencefálica, permitiendo a este un contacto libre con la sangre. Las funciones que describiremos a continuación representan una combinación de la función nerviosa y endocrina actuando simultáneamente.

12.1.1 El cerebro y la conducta alimenticia

El balance energético es uno de los componentes basales de la homeostasis, la disponibilidad de ATP y otros nucleósidos trifosfatados permite que las células trabajen, es como el efectivo en una ciudad o una empresa, sin dinero nada se mueve, en la célula sin nucleósidos trifosfatados y otros portadores energéticos nada sucedería. El cuerpo no gasta toda la energía que consume, de hecho la energía consumida se divide en tres, la energía empleada para realizar trabajo químico-mecánico, la energía almacenada en moléculas de grasa y otros macropolímeros y la energía desperdiciada en forma de calor para cumplir con los límites impuestos por la segunda ley de la termodinámica.

La energía calórica y de trabajo se conoce como gasto energético o de forma más común como la Tasa metabólica Básica. La Tasa Metabólica Básica depende de la cantidad de energía que demanda el cuerpo, y no todos los cuerpos poseen la misma. Los individuos con un mayor nivel de entrenamiento y por ende con mayor cantidad de tejidos de alta demanda energética, poseen niveles basales más altos que aquellos cuerpos que se encuentran en un estado sedentario o de estasis. 

Esto se debe a que el sedentarismo es una estrategia evolutiva para almacenar energía en periodos de escases, solo que los biólogos la conocen con un nombre más “cool” en la naturaleza, hibernación. Cuando un animal se prepara para hibernar se satura de comida y luego establece una conducta sedentaria, su cuerpo está adaptado en consecuencia para acumular grasa y mantenerla lo más posible mientras su cuerpo permanezca inactivo.

La demanda energética es fácilmente medible por el hipotálamo de muchas formas, puede determinar desechos metabólicos producto de la actividad física de alta demanda, como las necesarias durante la cacería o la recolección de frutos, lo cual implica arduas caminatas y el encuentro con depredadores, todas actividades aeróbicas de esfuerzo físico, las cuales bajan las reservas de grasa del cuerpo al incrementar la tasa metabólica Basal. La baja en el tejido graso se mede  en forma de una disminución en la hormona leptina, la cual es generada por el tejido graso. Cuando esto sucede el hipotálamo desencadena la respuesta de alimentarse.

Esta regulación se logra mediante la liberación de neurohormonas de tipo peptídico, estas se clasifican como orexigénicas “estimulantes del apetito” o anorexigénicas “bloqueadores del apetito”. Estas hormonas pueden afectar tanto los hábitos alimenticios a largo plazo como la sensación de satisfacción al alimentarse, en efecto, el sentirse lleno después de comer depende más de la liberación de hormonas por parte del tracto gastrointestinal que del hecho mecánico de tener el estómago físicamente lleno.

Los estados de ánimo pueden afectar mucho la red hormonal que controla la alimentación, debido a que es dependiente de la historia evolutiva. Puestos en el contexto, cuando un grupo de primates afronta una temporada de poco alimento, se encuentran ante un periodo de tiempo en el que no vale la pena desplazarse y gastar energía, por lo que presentarán una actitud sedentaria de bajo gasto energético, adicionalmente el estrés libera hormonas que favorecen la acumulación de grasa para aguantar el periodo de escases. Por lo tanto es lógico pensar que al juntar estos factores evolutivos se herede una fisiología que conspira para acumular grasa cuando nos sentimos preocupados, evitamos la ingesta de alimentos y no hacemos ejercicio, el cuerpo simplemente cree que estamos en un invierno fuerte o una poderosa sequía, baja la Tasa Metabólica Básica y se hace receptivo a acumular grasa.

¿Cómo lo resolvemos? Una opción sería aumentar las cantidades de leptina y engañar al cuerpo haciéndole creer que tiene más grasa, sin embargo los medicamentos empleados para tal proeza tienen el mismo efecto de las drogas de abuso, generan resistencia por disminución de receptores de leptina, al final se generan efectos secundarios en el que el cuerpo cree que tiene menos grasa de la que en verdad posee, y las consecuencias son un aumento de peso mórbido. En la actualidad se está trabajando con los receptores de endocanabinoides, los cuales reciben neurohormonas que estimulan el apetito, pero evidentemente también se puede caer en el problema de la resistencia. Parece ser que la única forma sana de bajar peso es hacerle creer al cuerpo que se encuentra en un ambiente de plenitud, en el que el cuerpo hace mucho esfuerzo para consumir alimento. Nota, inhibir la alimentación es contraproducente ya que le hace pensar al cuerpo que está en una estación de escases incrementando las hormonas de acumulación de grasa, por eso las dietas de bloqueo de calorías simplemente no funcionan.


12.1.2 El desarrollo sexual y el cerebro

El hipotálamo controla el desarrollo sexual y la conducta sexual. El desarrollo sexual es controlado por medio de una hormona maestra que inicia todo lo demás denominada Hormona Liberadora de Gonadotrofinas mejor conocida como GnRH por sus siglas en inglés.

Esta hormona es tan potente que por sí sola inicia el desarrollo sexual al inicio de la pubertad, y posee funciones tan diversas que no se las conoce todas completamente aun en la actualidad. El aumento de la GnRH es regulado mediante la alimentación retroactiva desde las gónadas mediante la detección por segundos mensajeros “receptores unidos a proteínas G” de la testosterona producida por las gónadas. Cuando esto se logra se genera un ciclo de liberación hormonal que puede ser mensual “mujeres” o diario “hombres” cuando la pubertad está a punto de terminar.

Los esteroides no son solo detectados por el hipotálamo, otras regiones del cerebro poseen receptores para testosterona, estradiol y otras hormonas masculinizantes o feminizantes, lo cual crea diferencias anatómicas en el cerebro masculino y femenino, las cuales crean consecuencias en su funcionamiento. El problema radica en que el cerebro posee una gran complejidad, por lo que los efectos fisiológicos en el cerebro humano no se han podido establecer de forma tan clara como las diferencias anatómicas.

12.1.3 El reloj cerebral

El hipotálamo regula eventos repetitivos, que pueden clasificarse en dos categorías principales, rítmicas y cíclicas. Un evento rítmico es aquel que ocurre a diario, mientras que uno cíclico posee un patrón de un mes o más.

Un ejemplo de un evento rítmico son los ritmos circadianos de vigilia y descanso, los cuales dependen de la estimulación lumínica mediada por los ojos y otros órganos neuronales como la glándula pineal. Sin embargo el lóbulo prefrontal puede afectar estos ciclos e imponerse parcialmente invirtiendo la vigilia y el descanso con respecto a la luminosidad, pero nunca pueden desaparecer el impulso del sueño, ya que es un estado que requiere el cuerpo para mantener la homeostasis mediante la reparación de los tejidos.

Un ejemplo de un evento cíclico es el ciclo menstrual de las mujeres que en promedio dura 28 días, pero que puede ser afectado por factores ambientales como la convivencia con otras hembras sexualmente fértiles, lo cual genera sincronización del ciclo menstrual. El control se hace mediante la neurohormona melatonina segregada ya sea por la glándula pineal o por neuronas conectadas a la retina. Esta hormona llega a una región hipotalámica llamada centro neuroquiasmático, el cual funciona como un marcapaso. Normalmente en los humanos la melatonina se libera en la noche, sin embargo el centro neuroquismático es capaz de mantener su propio ritmo en ausencia de melatonina o de estar conectado a un cuerpo “cultivos in vitro de sus tejidos mantienen sus propios ritmos en ausencia de estímulos externos”.

Los trabajadores que experimentan cambios horarios pueden sufrir de problemas cognitivos debido a la falta de sueño, esto se debe a que el centro neuroquismático requiere de tiempo para reiniciar el programa de recepción de melatonina, aunque algunos estudios han revelado que una juiciosa administración de melatonina exógena puede ayudar a resetear más rápido el ritmo circadiano.

Referencias generales: (Bear et al., 2006, 2007; Belk & Maier, 2013; Blumenfeld, 2011; Brusca et al., 2003; Cleveland et al., 2013; Duane, 2014; Goodenough & McGuire, 2012; Hoefnagels, 2015; Kandel et al., 2000; Kardong, 2011; Karp, 2013; Mason et al., 2014; Moore, 2006; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shepherd, 1994; Simon et al., 2013; Snell, 2010; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013; Stern et al., 2008; Waxman, 2013; Wayne, 2009)

12.2 El cerebro y el sueño

La función del sueño es una de las más relevantes, por lo que le dedicaremos un poco más de espacio.  El sueño sigue los ritmos circadianos y es un recurrente estado de conciencia alterada, en la cual la actividad sensorial y motora se encuentra suspendida, así como la mayoría de los movimientos voluntarios.

Durante el sueño las rutas metabólicas anabólicas, es decir, aquellas que se encargan de la síntesis de macromoléculas para la reparación de daños fisiológicos, aumentan de forma significativa reparando al cuerpo. El sueño se encuentra regulado por el reloj biológico en el centro neuroquismático. El reloj biológico para el sueño trabaja en tándem con la adenosina, un nucleósidos del ARN que puede energizarse mediante la adición de grupos fosfato, pero que también actúa como neurotransmisor, inhibiendo la mayoría de los procesos funcionales asociados con los estados de conciencia de la vigilia.

La adenosina se eleva durante el curso del día, y cuando se acumula se induce una sensación de agotamiento cognitivo. La hormona melatonina se libera durante este estado de agotamiento induciendo el sueño, causando simultáneamente una disminución de las actividades metabólicas catabólicas que tiende a liberar calor. La actividad eléctrica asociada con el sueño fue descubierta en 1937 empleando una nueva tecnología denominada electroencefalogramas. En esta sección analizaremos algunos aspectos fisiológicos del sueño.

12.2.1 El electroencefalograma

El electroencefalograma o EEG tiene una historia bastante extensa que se rastrea hasta finales del siglo XIX cuando Richard Caton publicó en 1875 sus resultados sobre la actividad eléctrica del cerebro expuesto de conejos y monos. Sus trabajos fueron rápidamente retomados por otros investigadores como Adolf Beck en 1890, Neminsky en 1912, Cybulski en 1914, hasta que finalmente en 1924 se publicó el primer EEG en humanos por parte de Hans Berger. Berger también le dio nombre al procedimiento y al instrumento tal como lo conocemos en la actualidad. El EEG es un instrumento sensible de diagnóstico y seguimiento de la actividad eléctrica de la superficie del cerebro mediante el uso de electrodos ubicados en posiciones específicas de la cabeza. Aunque no es invasivo, en ocasiones si requiere un buen corte de cabello y el uso de geles especiales que mejoran la conductividad, aunque otras versiones emplean electrodos menos sensibles.

El EEG mide potenciales de acción realizados por grupos completos de millones de neuronas en la superficie, lo cual se representa en forma de picos y valles, las cuales fueron denominadas ondas cerebrales. Con la investigación realizada en las décadas de 1920 y 1930 se describió una nomenclatura relativamente simple para describir la actividad cerebral empleando letras del alfabeto griego. A continuación describiremos de forma bastante resumida algunos de estos tipos de ondas cerebrales.


12.2.2 Las ondas cerebrales

Las ondas cerebrales medidas por un electroencefalograma EEG cambian de forma correspondiente al estado de conciencia que sufre el individuo. Un EEG mide la actividad eléctrica que se manifiesta cerca de la superficie del cerebro y que es pacaz de agitar electrones cerca de la superficie de la cabeza. Esto genera valores de frecuencia que va de 1 a 30 hertzios, con amplitudes de onda que van usualmente de 20 a 100 milivoltios. Debido a que las ondas medidas son el producto de potenciales de acción en redes muy complejas, las pulsaciones son altamente variables y no están exentas de ruido de fondo constante.

A pesar de la variabilidad y el ruido, diferentes estados de conciencia manifiestan diferentes patrones en los picos de onda registrados en un EEG. Los mayores estados de conciencia se caracterizan por ondas de picos altos o poca amplitud, mientras que los estados de conciencia alterados en el descanso se caracterizan por picos bajos y amplitudes de onda muy largas.

Las ondas cerebrales se clasifican de acuerdo a su frecuencia:

12.2.2.1 Ondas alfa

Poseen ritmos de 8 a 13 hertzios, son las más cortas y son características del estado de conciencia estándar o de alta alerta cognitiva cuando una persona se encuentra despierta y consiente de las señales ambientales, pero con los ojos cerrados.

12.2.2.2 Ondas beta

Con ritmos de 13 a 30 hertzios, las ondas extra son desencadenadas por el análisis de la información sensorial de uno de los sentidos, la vista. Con solo abrir los ojos el estado de conciencia duplica su actividad cerebral. Más allá de 30 hertzios se las denomina gamma, un estado de percepción incrementado por medio de químicos exógenos.

12.2.2.3 Las ondas teta y delta

Las primeras tienen rangos de 4 a 7 hertzios y las segundas 0.5 a 4 hertzios que se manifiestan durante el sueño inicial y el sueño profundo respectivamente.

12.2.2.4 Otros

Existen otros patrones no estandarizados que se manifiestan durante estados alterados de conciencia como la epilepsia. La epilepsia es un desorden neurológico caracterizado por descargas eléctricas espontáneas que generan lapsos de baja atención, pasando por la pérdida de la conciencia hasta espasmos musculares no controlables.

12.2.3 Las etapas del sueño

La actividad eléctrica asociada al sueño fue reportada inicialmente en 1937 mediante el uso del electroencefalograma EEG. Los resultados del EEG durante el sueño revelan  un cambio persistente en las amplitudes y frecuencias. Durante milenios se pensó que el sueño era un estado similar al de la muerte, de allí una enorme cantidad de metáforas, sin embargo el EEG reveló que el cerebro muerto y el cerebro dormido son cosas completamente diferentes. Un cerebro muerto no presenta actividad cerebral, pero por el contrario el cerebro dormido mantiene una actividad bastante alta, la cual pasa durante varios tipos de etapas que pueden sucederse de forma cíclica.

El patrón EEG durante el sueño es cíclico, repitiéndose en amplitudes de 90 minutos aproximadamente, durante un periodo estándar de sueño de unas 7 u 8 horas. Adicionalmente algunas estapas del sueño fueron vinculadas con movimientos involuntarios de los ojos, por lo que el diseño experimental del análisis del sueño no solo involucra un EEG, también requiere de del análisis de la actividad eléctrica de los músculos de los ojos llamada electromiografía.

El sueño clásicamente se divide en dos categorías bautizadas por sus nombres en inglés, siendo REM y NREM. Cada etapa posee características funcionales, neurológicas y fisiológicas distintivas. Posteriormente la etapa NREM fue dividida en 4 etapas secundarias que se designan con la letra N mayúscula, desde N1 hasta N4.

12.2.3.1 El sueño no REM

El sueño se distingue por el movimiento involuntario de los ojos, el cual está relacionado con las “visiones del sueño o imágenes oníricas”. En el idioma español no tenemos una palabra que distinga el acto de dormir “sleep en inglés” con las ilusiones del sueño “dreams” de forma clara, lo más cercano es referirnos al acto de dormir como “el sueño” y a las ilusiones oníricas como “los sueños”. En el sueño no REM no hay un movimiento rápido de los ojos, sin embargo los neurobiólogos han sido capaces de distinguir varias etapas en su desarrollo. La etapa N1 se denomina somnolencia, las ondas cerebrales pasan de alfa a teta, lo cual disminuye el tono muscular y el estado de alerta. Durante la etapa N2 la actividad muscular consiente se detiene, así como el estado de conciencia, pero no hay sueños. Esta etapa es la más común, ocupando entre el 45 y el 55% del tiempo que permanecemos dormidos, esto explica porque el tiempo que recordamos sobre los sueños es tan corto en comparación al tiempo real de descanso.

La etapa N3 se puede referir como un primer momento del sueño profundo, caracterizado por ondas cerebrales delta. Esta etapa es extraña ya que puede contener malos sueños sin existir un rápido movimiento de ojos característicos de una pesadilla normal, algunas personas pueden presentar incontinencia nocturna, sonambulismo “caminar dormidos” y somnílocua “hablar dormidos”. La etapa N4 es una designación histórica que ya no parece emplearse (Fuller, Gooley, & Saper, 2006), originalmente se la designaba como una etapa de sueño aún más profunda que N3 pero no tanto como la etapa REM, en la actualidad esta designación ha quedado en desuso, considerándose la etapa N4 como una parte de la etapa N3. Las ondas cerebrales tienen muy poca frecuencia y se lo denomina como sueño de ondas lentas. El proceso no es como los cambios de un carro, para llegar a la etapa REM hay que pasar por un ciclo: despierto → N1 → N2 → N3 → N2 y finalmente desde N2 se llega a REM.

12.2.3.2 El sueño REM

El sueño REM se caracteriza por un movimiento rápido de los ojos, de hecho REM es el acrónimo de “Rapid Eye Movement”, representando entre el 20% al 25% del tiempo total del sueño. En esta etapa ocurren las experiencias oníricas o sueños que podemos recordar.

El sueño REM presenta una serie de características paradójicas, por ejemplo, en lugar de presentar una amplitud de onda más larga que las etapas del sueño no REM, las ondas cerebrales acortan su amplitud, lo que implica una mayor actividad cerebral, llegando al patrón beta, como si el cerebro estuviera despierto, pero sin que exista conciencia.

El sistema nervioso autónomo se encuentra en un alto grado de excitación, la presión arterial y el rítmo cardíaco aumentan, mientras que la respiración se torna irregular. En los hombres el sueño REM también puede involucrar erecciones del pene. Los hombres con impotencia fisiológica generalmente no pueden tener una erección firme durante el sueño REM.

Cuando los sujetos son despertados de un sueño REM usualmente reportan experiencias oníricas, que son las ilusiones mentales o sueños. Otra característica del sueño REM es que la mayoría de los músculos voluntarios se paralizan. En ocasiones esta parálisis puede no estar sincronizada con la recuperación de la conciencia, por lo que muchos de nosotros hemos experimentado la parálisis del cuerpo mientras nos despertamos de un mal sueño.


12.2.4 La deuda del sueño

¿Cuánto tiempo debemos dormir? De hecho ¿debemos dormir en absoluto? La actitud ante el sueño ha ido cambiando con el curso de la historia y nuestra capacidad tecnológica de crear productividad durante las horas en las que no podemos emplear la luz o el calor del Sol.

Para el siglo XIX las actitudes culturales con el sueño se habían tornado hostiles, el sueño era, y es en algunos casos, considerado como una enfermedad que debía ser combatida a base de medicamentos. Durante la época comenzaron a emplearse los primeros medicamentos contra el sueño, estimulantes como la cafeína y la cocaína permitían un estado de conciencia y actividad continuas, sin que la sensación de cansancio disminuyera la productividad.

A pesar de que desde la biología se ha ido descubriendo que el sueño hace parte de la biología natural del cuerpo como una etapa importante de regeneración celular, las actitudes culturales que hemos heredado aún son hostiles. Primero comenzaremos determinando el tiempo que necesitan las personas dependiendo de su rango de edad. Los recién nacidos deben dormir aproximadamente 16 horas al día, la mitad de las cuales son sueño REM. Los adultos normales deben dormir entre 7 y 8 horas al día, un cuarto de las cuales son sueño REM. El procentaje de sueño REM declina con el aumento de la edad, así como la habilidad de llegar al estado N3 del sueño NREM.

Durante el sueño nuestros tejidos se regeneran, además producimos antioxidantes que nos rejuvenecen, nuestro músculo crece después del ejercicio, nuestros huesos se regeneran después de las lesiones, nuestro tejido graso es consumido por el metabolismo necesario para regenerar todos los demás tejidos(Egydio, Pires, Tufik, & Andersen, 2012; Everson, Laatsch, & Hogg, 2005; Kahan, Andersen, Tomimori, & Tufik, 2010). Por lo anterior, nuestros cuerpos son habidos de un descanso adecuado, y por eso el sueño es un acto tan placentero.

La deuda del sueño se define como la depravación de estados profundos del sueño como N3 y REM. De todos los sistemas del cuerpo humano, el que presenta mayor desgasto normalmente es el nervioso, y en consecuencia es el primero que empieza a manifestar problemas cuando la deuda del sueño aumenta. Se puede experimentar dolor, alucinaciones, cambios de personalidad, microsueños entre muchos otros. Una deuda de sueño que se mantiene de forma crónica por años en forma de dormir menos de 7 horas diarias puede provocar que los tejidos no puedan regenerarse adecuadamente, lo cual provoca: envejecimiento prematuro, irritabilidad, limitación cognitiva, perdida de la memoria, temblores musculares y pérdida en la masa muscular, degradación del colágeno de la piel y aparición de arrugas de forma prematura.

Evidentemente si los tejidos no se regeneran la grasa no se consume, por lo que es un factor de riesgo para el aumento del peso y todas las demás enfermedades asociadas como por ejemplo hipertensión, arteriosclerosis, diabetes tipo 2 e incluso una disminución de la efectividad del sistema inmune.

Referencias generales: (Bear et al., 2006, 2007; Belk & Maier, 2013; Blumenfeld, 2011; Brusca et al., 2003; Cleveland et al., 2013; Duane, 2014; Goodenough & McGuire, 2012; Hoefnagels, 2015; Kandel et al., 2000; Kardong, 2011; Karp, 2013; Mason et al., 2014; Moore, 2006; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shepherd, 1994; Simon et al., 2013; Snell, 2010; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013; Stern et al., 2008; Waxman, 2013; Wayne, 2009)


12.3 Actividades funcionales del cerebro

Las actividades funcionales del cerebro dependen de las regiones que lo componente y que ya hemos mencionado anteriormente. El cerebro de organiza de forma estratificada, en las que las partes más antiguas poseen mayor influencia que las más novedosas.

Nuestro conocimiento acerca del funcionamiento del cerebro aún es muy incompleto. Aún no sabemos cómo es que las redes de neuronas transforman los impulsos sinápticos en emociones, ideas o imágenes mentales, lo cual lo convierte en el órgano más complejo del cuerpo de los vertebrados, la última frontera de la anatomía y la fisiología.

La neurobiología ha avanzado muchísimo en las últimas décadas, tal vez mucho más rápido que la psicología, sin embargo esta información es muy concreta y rebasa los objetivos básicos de esta serie de escritos. 

Referencias generales: (Bear et al., 2006, 2007; Belk & Maier, 2013; Blumenfeld, 2011; Brusca et al., 2003; Cleveland et al., 2013; Duane, 2014; Goodenough & McGuire, 2012; Hoefnagels, 2015; Kandel et al., 2000; Kardong, 2011; Karp, 2013; Mason et al., 2014; Moore, 2006; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shepherd, 1994; Simon et al., 2013; Snell, 2010; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013; Stern et al., 2008; Waxman, 2013; Wayne, 2009)

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